(Articulo original en: Pluma Encendida)
- Doctor, doctor, se me cayó un diente anoche. ¿Qué va a ser de mí? Nunca mas volveré a reírme –dijo el pequeño Carlos al entrar en la consulta de su Dentista el doctor Francisco.
- Doctor, doctor, se me cayó un diente anoche. ¿Qué va a ser de mí? Nunca mas volveré a reírme –dijo el pequeño Carlos al entrar en la consulta de su Dentista el doctor Francisco.
Los padres de Carlos habían traído al muchacho para que el buen médico le explicara lo natural del proceso que estaba viviendo. Don Francisco les hablaba a los niños con palabras muy sencillas pero a la vez cargadas de mucha sabiduría, todos sus pequeños pacientes salían felices de su consulta.
En el pueblo, el doctor era muy estimado y lo buscaban para resolver situaciones difíciles, aunque no tuvieran que ver con odontología. El anciano dentista siempre estaba dispuesto a servir con su mejor sonrisa.
- ¿Por qué dices eso Carlitos? –respondió el médico–. Ahora comenzarás a reírte mejor. Es realmente muy bueno lo que te ha pasado, es una maravillosa muestra de que estás creciendo.
