Todas las mañanas muy temprano me hacia salir junto a él, abrigados hasta las narices por el implacable invierno. Me decía con voz apacible pero imponente a la vez:
- Mira bien como lo hago, muy pronto te tocara a ti hacerte cargo.
En aquél confinado pueblo en las montañas, cuando los niños nacen son preparados para continuar con el oficio de sus padres, para lograr aquello que los primeros no pudieron, para romper los récords de sus abuelos y para dejar un buen reto para los que vinieran después.
